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domingo, 9 de junio de 2013

CAPÍTULO 86

Me queda muuuy poquito para terminar el curso (DIOS, MENOS MAL!!!!!), así que escribiré de más seguido (:
os lovea, Crazy Mofo.


Narra Louis
Mientras Paula llevaba a Lux a nuestra cama, Harry, Mireia y yo terminamos de cenar. Cuando acabamos, recogimos la mesa y nos sentamos en los sofás a ver un poco la tele. Paula bajó y antes de sentarse a mi lado, puso en la mesa de café el aparato ese para ver si Lux se despertaba.

Estuvimos un rato viendo la tele, pero enseguida nos fuimos a dormir ya que estábamos cansadísimos y Paula y yo mañana madrugábamos. Aunque Mirry se quedó ahí en el salón.

A la mañana siguiente nos levantábamos a las nueve, pero Lux se despertó a las ocho, así que nos despertó una hora antes de los que Paula y yo teníamos previsto.

Desayunamos y le dimos de desayunar a Lux, Mireia y Harry bajaron un rato antes de nosotros irnos y se quedaron con Lux.

Paula y yo fuimos a ver más cosas para nuestra casa. Nuestra casa, me encanta lo bien que suena eso. Nuestra. De Paula y mía. Solo nuestra. Mi vida era maravillosa. Tenía a los chicos y a las chicas, una novia maravillosa y una familia estupenda, por no hablar de mi trabajo… ¿Qué más se podía pedir? Nada, no podía pedir nada más porque ya tenía lo que quería.

-¡Lou! –me llamó Paula sacándome de mis pensamientos.- ¿Te gusta este color para las toallas? –me enseñó un juego de toallas de color naranja, muy bonito.

Elegimos muchísimas cosas más y a la hora de comer volvimos a casa.
Bueno, fuimos a casa de Paula y los demás, comíamos allí con todos.

-Entonces, ¿ya tenéis casi todo? –preguntó Liam.
-Sí, la verdad que lo que es lo principal lo tenemos ya.
-Nos lo llevan el sábado por la mañana al apartamento. –dijo Paula feliz.
-Y luego ya nos faltan cosas tontas, como cosas para decorar y tal… pero eso ya pues poco a poco lo iremos mirando. –aclaré después de beber un poco de fanta de naranja de mi vaso.

Cuando acabamos de comer, nos quedamos en los sofás charlando y otros viendo la tele. Sobre las cinco, Mireia y Harry se fueron con Lux al parque. Tom llamó y nos dijo que volvían mañana por la tarde/noche. La tía de Tom había fallecido y al día siguiente sería el entierro.

A la mañana siguiente Paula tuvo que ir a Bleach para seguir con el trabajo. Aunque Lou y Sam no estuvieran, había un encargado y los empleados, así que Bleach no estaba cerrado. Volvió a casa a la hora de comer y por la tarde seguimos mirando muebles, electrodomésticos y cosas que necesitábamos. Eso era agotador.

El sábado 19 fuimos a la boda de mi amigo Jake, que se casaba con Hannah, su novia de toda la vida. Lo pasamos súper bien y además, íbamos guapísimos con su vestido y mi corbata a juego. Preciosos los dos. Cuando volvimos a casa nos duchamos y nos volvimos a arreglar porque habíamos quedado con María y Zayn. Iríamos los cuatro a cenar y así les agradeceríamos el gran favor de haber ido por la mañana a casa para cuando los chicos de Ikea llegaran.

-Los chicos lo han dejado todo por el salón. Hay muchísimas cajas y cosas. –dijo Zayn.
-¿Y no te han entrados unas tremendas ganas de empezar a montar muebles? –le dije de broma guiñándole un ojo.
-La verdad es que sí… -ladeó la cabeza con una sonrisa.- Pero digo ‘’nahh, mejor en otro momento’’ y nada, me he ido al Milkshake a por un batido para hacer tiempo a que María acabara de repasar para sus exámenes.

Cenamos súper a gusto. Y no solo por la comida, sino por la agradable compañía de Zayn y María, que nos contaron miles de cosas sobre como llevaban lo de la convivencia y esas cosas. Estaban más felices que nunca. La verdad que se les veía súper bien, e incluso todavía mucho más desde que se habían ido a vivir juntos. La convivencia les había sentado muy bien.

El domingo descansamos, ya que el día anterior fuimos a la boda y por la noche a cenar con María y Zayn, necesitábamos descansar.

Durante la semana siguiente, cuando no teníamos cosas que hacer respecto a One Direction, los chicos me ayudaron a montar muebles en el apartamento. Y… aunque nadie se crea lo que voy a decir ahora, Dylan también. Sí, Dylan. La cosa estaba muy fría entre nosotros, pero uno de los días que los chicos vinieron a ayudarme, él vino con ellos y claro, tampoco soy tan malo como para echarlo de allí. En el momento que entró con ellos por la puerta y descarté la opción de echarlo, lo tuve claro: lo que iba a hacer era ignorarlo. Pero… una cosa llevó a la otra y aunque fue lo más mínimo, algo hablamos. Mucho más de lo que parece en realidad. Incluso hubo momentos en los que parecía que no estábamos enfadados, pero cuando me acordaba de ello, volvía a ser frío con él. Ya sé que no es lo más maduro por mi parte… pero seamos realistas, Louis Tomlinson no es maduro. Sólo cuando quiere.

El jueves 24, era el último día que Paula trabajaba para lo de Bleach. Ese día no comimos juntos, ya que los chicos y yo teníamos una reunión muy importante, en la cual nos daban los horarios y las cosas de la gira. Sí, ya sé que es una tontería y que cuando estábamos de gira ‘’parecíamos robots’’, por eso de que íbamos y todas esas cosas donde nos llevaban, pero de todas maneras nos daban los calendarios con los sitios donde actuaríamos, los horarios, etc. Paula por la tarde fue al gimnasio, como casi todas las tardes y mientras, decidí prepararle una sorpresa.

Fui a Tesco y compré lo necesario para prepararle una cena romántica y un desayuno especial para la mañana siguiente. Llegué a casa y guardé la poca compra que hice en el frigorífico y en los armarios. Luego, fui al gimnasio a recoger a Paula. Se alegró mucho de verme.

-¿No vamos a casa?

Al bajar del coche (delante de nuestro edificio) le cogí de la mano y la llevé dirección [dirección, JAJAJAJAJAJJJ ya, ya paro] a casa de María y Zayn.

-Pues… quédate en casa de Zayn y María y cuando haga una cosa vengo a por ti.
-¿Qué? ¿Para qué? –preguntó extrañada.
-Luego lo sabrás. –entramos en el edificio donde vivían Zayn y María.- Simplemente, hazme caso.

Subimos por el ascensor y Paula me miraba en silencio con su cara de ‘’DÍMELO. LO. NECESITO. SABER’’ HAHAHAHAHAHAHAAHA.

-Bueeeenas. –dijo María abriendo la puerta.
-Holaaa. –le di un beso en la mejilla y ‘’empujé’’ a Paula dentro, después de darle un pico.- Cuidar de mi chica ehh, sólo será un rato. –me metí en el ascensor.
-¡SABES QUE SÍ! –me gritó María mientras se cerraba la puerta del ascensor.

Cuando salí del edificio, puse las manos en los bolsillos de mi pantalón de chándal. Silbando la canción de Up All Night llegué a nuestro piso tras andar varias manzanas.

Nada más llegar a casa cogí mi portátil de nuestra habitación y lo bajé a la cocina. Me conecté a Skype e hice una video-llamada con mi madre, la cual me iba diciendo como tenía que hacer todo. Mientras la comida terminaba de hacerse en el horno, subí arriba, me duché y cambié de ropa. Luego bajé y preparé la mesa. La decoré con un mantel precioso y una vela. El horno me avisó de que la cena ya estaba lista, así que lo apagué, pero lo dejé dentro para que se mantuviera caliente. Cogí las llaves de casa y salí de allí para ir a por Paula.

-¿Ya lo has preparado todo? –me preguntó Zayn cuando abrió la puerta.
-¿Preparar qué? –preguntó Paula apareciendo por detrás de Zayn.
-Naaada, cotilla. –dije arrugando la nariz.
-Ayyy, odio tanto misterio. –dijo dando media vuelta y desapareciendo de mi vista.
-Mi madre me ha ayudado diciendo como tenía que hacer todo, pero… solo falta que esté bueno. –dije flojito a Zayn para que Paula no nos escuchara nada.
-Bueno, pues si está asqueroso, poco comestible o algo llamar al chino hahahahahaha.
-Idiota, vendremos aquí hahahahahaha. –charlamos unos pocos minutos ahí en la puerta.- ¡PAULAAA, VÁMONOS YAA! –grité para que saliera.
-¡YA VOOOOY!

Salió poniéndose la chaqueta y cruzándose el bolso. Nos despedimos de Zayn y salimos de su edificio.

-¿Por qué te has cambiado de ropa?
-Porque me he duchado. –la verdad que me había arreglado un poco.
-¿Y te pones eso? –la miré y sonreí, sin contestarle.

Llegamos a nuestro edificio, saludamos a Matt –el conserje-, nos subimos a nuestro ascensor y llegamos a casa.

-¿Y eso? –sonrió como una tonta mirando la mesa.
-Bueno, es nuestra primera cena aquí. –la rodeé por detrás y apoyé la cabeza en su hombro derecho.- Te he preparado una cena romántica. –le di un casto beso en el cuello y se estremeció.- Así que venga, siéntate.
-¡No puedo sentarme a cenar así vestida! ¡Todo tan bonito y tú tan guapo vestido! –se dirigió a las escaleras corriendo.- ¡¡NO TARDO!! –gritó desde arriba.

Todavía sin moverme, negué con la cabeza y reí. Mi chica es única.
Entré en la cocina y saqué la bebida y todo lo de la cena. Encendí la vela y me senté a esperarla. Mientras bajaba por las escaleras me embelesó completamente.

-¿Dónde vas tan guapa? –le pregunté una vez sentada.
-Tenía que estar a tu altura. –ladeó la cabeza y sonreí.

Sacó su móvil y me hizo una foto desde su sitio, o sea, en la foto salía yo, la mesa y el fondo del comedor. Como en esa foto puse cara chorra me hizo otra.

Cenamos estupendamente, y no, no nos intoxicamos ni tuvimos que llamar al chino ni ir a casa de Zayn y María hahahaha. La verdad que estaba muy bueno para haberlo cocinado yo. Porque vale, era mi madre la que me dijo como tenía que hacerlo paso por paso, pero cocinarlo, lo cociné yo ;)

-¿Has cocinado todo esto tú solito?
-Claro.
-Naaahhh ¿de verdad?
-Sé que es sorprendente lo bueno que estaba todo, pero sí, tooodo yo solito. –le guiñé un ojo.

Charlamos un poco más y me levanté para recoger todo.

-No, no, tú siéntate.

No la dejé levantarse para que me ayudara a recoger. Lo haría yo.
Cuando terminé de recoger, volví con ella y nos sentamos en uno de los sofás, nos quedamos ahí acaramelados mucho tiempo. En un momento dado empezamos a besarnos. Cada vez con más intensidad. No había nada que nos parara, así que la cogí en brazos cual princesa y subimos arriba sin dejar de besarnos. Eso sí, yo todavía no tenía el tema escaleras controlado, con lo cual casi nos matamos un par de veces.

-Necesito sentirte… -le dije contra su boca mientras le quitaba la chaqueta vaquera. En un rápido movimiento, le quito el vestido y lo lanzo a algún sitio de la habitación. La recuesto sobre la cama de nuevo, apretándola contra el colchón. Sus manos y su boca se deslizan hasta mi abdomen y sus labios vuelven a subir hasta detrás de mi oreja mientras mis dedos se enredan en su pelo. Sus manos bajan de nuevo hasta mi pantalón vaquero y con un hábil movimiento, desabrocha el botón, baja la cremallera y los desliza fuera de mis.

Se levanta de la cama poniéndose de pie junto ésta y antes de quitarme y los bóxers le lanzo un paquetito de aluminio que alcanzo de la mesilla de noche. Cuando me tumbo junto a ella, rasga el paquete y lo desliza sobre mí.


Narra Paula
Me ayudó y me puse a horcajadas sobre él. Deslizándome muy lentamente, cerré los ojos y suspiré. Puso sus manos en mis caderas para facilitar mejor las cosas y me moví. Rápido. Muy rápido. Abriendo los ojos con la respiración muy irregular, bajé la mirada directamente hacia él y pude ver el placer que sentía. Sentíamos. Cerró los ojos de nuevo, y tirando su cabeza hacia atrás, gimió con fuerza.
[…]

Después de todo acto sexual que hicimos nos quedamos tumbados.
Mi cabeza estaba sobre su pecho, una de mis piernas enredada con las suyas y mi brazo estaba sobre su estómago, él me rodeaba con sus tonificados brazos.

-¿Estás nervioso?
-¿Por qué?
-Pues porque va a ser la primera noche que durmamos aquí, en nuestra casa. –sonrió como un tonto con una sonrisa de oreja a oreja.
-No sabes lo feliz que me haces. –me estrechó más en sus brazos y me dio un beso en el pelo.


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AHORA LOS COMENTARIOS, COSAS GUAPAS <3

http://ask.fm/PaulaRomeroH

miércoles, 5 de junio de 2013

CAPÍTULO 85

QUEEE PASAAAA ESPAAAANAAAA       
 
NO ME MATÉIS AUNQUE TENGÁIS RAZÓN :’((((
Que yo os quiero muuuuucho joooo
SIENTO MUCHO no subir desde hace mil, pero… no he tenido tiempo. Sé que eso no os importa pero… dicen que lo bueno se hace de esperar hahahahaha así que aquí tenéis el capítulo 85. El cap 86 ya lo tengo escrito UUEEEEE así que puede que el viernes o el sábado lo suba.
Por último, deciros que el concierto FUE LA EXPERIENCIA MÁS MARAVILLOSA DE TODA MI VIDA, y que para el WWAT a lo mejor nos vemos, que yo os quiero conocer en persona y que lo intentéis TODO para poder ir, os aseguro que es kjfhñdkdah y no solo por ver a los chicos en persona, sino por la gente tan maravillosa que conoces. De verdad, increíble.

Dejo de hablar ya y os dejo leer.

Os lovea,
Crazy Mofo.  


Narra Louis
-¡Bueeeenos díiiias! –desperté a Paula con alegría.

Me senté encima suyo pero sin apoyar todo mi peso en ella.

-Hmmm, quiero dormiiiiiir. –se quejó sin abrir los ojos.
-Son las diez de la mañana, hace un día precioso y tenemos que disfrutarlo.
-Esta tarde disfrutaremos, ahora déjame dormir un poquito más… -continuaba sin abrir los ojos.
-Esta tarde tenemos que ir a mirar muebles. –abrió los ojos poco a poco.
-¿Me preparas el desayuno? –sonrió como una niña pequeña.
-Está bieeeen. –me incliné y le di unos cuantos besos antes de salir de la habitación.

Bajé y preparé el desayuno. Leche, tostadas y zumo del super, tampoco es que me esforcé demasiado.

-Mmmm, zumo de melocotón. –dijo sentándose en un taburete de la barra de la cocina.
-Buenos días, dormilona. –me senté a su lado.- Veo que te has lavado la cara y te has peinado un poco.
-¿Insinúas que estoy horrible recién levantada? –dijo seria, aunque sabía perfectamente que estaba bromeando.
-Eso lo has dicho tú solita… -solté una carcajada, cogí una tostada del plato y le pegué un mordisco.- ¿Te apetece dar un paseo en bici?

Dijo que le parecía una idea estupenda. Mientras desayunábamos, Harry bajó y desayunó con nosotros, ya que habían sobrado dos tostadas.

Cuando terminamos, subimos y nos cambiamos de ropa. Hoy hacía un poco de sol. No es que hacía un calor que te mueres pero se podía salir de casa sin una chaqueta puesta. 

Lou tenía una bici suya ahí en su casa y Harry tenía otra. Así que Lou cogió su bici y Harry me dejó la suya. Fuimos hasta Hyde Park con las bicis, y luego, una vez allí, seguimos nuestro precioso paseo en bici. Nos tumbamos sobre la hierba un rato, como solíamos hacer siempre y luego retomamos el paseo. Sobre la una volvimos a su casa y preparamos la comida. Harry no porque recogía a Mireia del trabajo e iban a comer juntos por ahí.

-¿Te gusta este sofá? –le pregunté sentándome en un sofá verde.

Eran las cinco de la tarde y estábamos en Ikea mirando muebles para nuestra casa.

-Dios, que cosa más fea Lou… -lo miró un par de veces y se sentó a mi lado.- Aunque es muy cómodo sabes.
-¿No te gusta? Es precioso y cómodo, ¿qué más quieres?
-Mmm… -se levantó y miró al frente.- ¿No te gusta este más? –se sentó en un sofá blanco.- También es muy cómodo.
-La verdad es que sí. –dije una vez sentado en el otro sofá, a su lado.- ¿Nos quedamos este? Hace juego con el aparador y esas cosas que ya hemos encargado.
-Por mí sí.
-Pues decidido, nos lo quedamos. –le di una palmada en la pierna y me levanté.

Aclaramos mejor el tema sofá. O sea, que no solo necesitábamos uno, si no que necesitábamos dos y además dos de esos de una plaza.

El resto de la tarde miramos muchísimas cosas más, pero aun así tendríamos que venir de nuevo otro día.

-¿Entonces ya habéis mirado todo eso? –me preguntó Zayn.

 Estaba en el sofá de su casa. Su casa y la de María estaba muy cerca de donde Paula y yo íbamos a vivir. Antes de ir a casa de Zayn, había dejado a Paula en el gimnasio.

-Sí, pero tenemos un problema…
-¿Qué pasa?
-Pues que lo que hemos encargado hoy nos lo traen a casa el viernes.
-¿Y dónde está ahí el problema?
-Que el viernes tenemos la boda de unos amigos míos y no vamos a estar en casa a esa hora.
-Pero bro, eso no es ningún problema. Tú tranquilo, que si me dejáis unas llaves del piso, a la hora que tengan que ir los chicos de Ikea voy yo en un momento y ya está.

Estuve un rato más con Zayn hasta que se tuvo que ir a recoger a María.

Cuando salí del piso de Zayn fui a casa, ya eran las ocho.

Narra Paula
Salí de gimnasio y como siempre, Dani me llevó a casa.
Me duché, ayudé a preparar la cena con los chicos y cenamos, después de todo eso me puse con el portátil un rato y hablé con mi familia.

Al día siguiente, sobre las nueve fui a Bleach para hacer algunas de las fotos que tenía que hacer de los peinados que gente se hacía, estuve ahí casi toda la mañana.

Cuando acabé de hacer las fotos, fui a la tienda de tatuajes de Tom porque ya me había avisado para que me pasara y mirara los modelos del tatuaje que quería hacerme con las iniciales de mis hermanas.

-¿Entonces este? –me preguntó.
-Sí, ¿no? –dije mirando los cinco modelos que hizo.
-Tú sabrás hahahaha, lo tienes que llevar tú, y esto es permanente eh, no es algo que se va en un momento. Te lo tienes que pensar bien.
-El que más me gusta es ese. –señalé al tercero.

Estábamos hablando de cuando quería venir a hacérmelo y tal, cuando de repente entraron los padres de Tom con Lux algo sofocados en la tienda. Dijeron que a la hermana de su madre le había pasado algo y tenían que ir al hospital para ver como estaba, que no podían quedarse con Lux.

Tom tenía mucha faena que hacer en la tienda ese día, y llamó a Lou para ver si podía recoger a Lux, pero más de lo mismo, tenía mucha faena. Tom resopló pasándose la mano por el pelo, se le veía agobiado.

-Tom, yo puedo cuidar de Lux hasta que vosotros necesitéis, para mí no es ningún problema. A demás, lo único que tenía que hacer hoy era hacer las fotos en Bleach y ya lo he hecho.
-¿De verdad? –suspiró aliviado cuando asentí con la cabeza.- No sabes el gran favor que me harías, Paula.

Acabamos de decidir todos los detalles del tatuaje.

-¿Te vienes conmigo, Lux? –me agaché a su altura. Estaba sentada en el suelo, al lado de su padre. Me miró y sonrió.
-¿Lux, te vas con la tía Paula a su casa? –OMG, Tom acababa de decir ‘’tía Paula’’, morí de amor viendo como ella levantó los brazos hacia mí abriendo la boca.
-Vamos cariño. –la cogí en brazos y le di un beso en la mejilla, ella me cogió cual koala.
-En esta mochila, más o menos tienes todo lo que ella necesita. –me dio un mochilita rosa fucsia y me la colgué al hombro.

Me explicó algunas cosas.

 -Muchísimas gracias de verdad en serio, nos has salvado por completo.
-No es nada hombre, además, a mí me encanta cuidar de esta preciosa niña. –hablamos un poco más.- ¿Le das un beso a papi que nos vamos ya? –ella asintió y sin soltarse mucho de mí le dio un beso a Tom.
-Luego te llamo para ver como vais. –me dio un beso en la mejilla.

Lux y yo nos fuimos de la tienda ya que Tom estaba desbordado de faena.
De camino a casa llamé a Louis para decirle que estaba con Lux pero no me lo cogió y me acordé de que tenían una reunión con el management.
Fuimos al super para comprarle potitos a Lux.

-Oiiins, ¿podemos hacernos una foto con vosotras? –dijo una de las tres niñas que nos pararon mientras estábamos en el pasillo de cosas de bebé, tendrían unos siete años e iban con sus madres.
-Claro. –les sonreí.

Me agaché y dejé a Lux en el suelo, la cogí por la cintura y las tres niñas se pusieron al lado de Lux. Cada madre nos hizo una foto con sus móviles y se despidieron.

-Lux cariño, ¿quieres un poquito de agua? –dije yendo a casa.

 La llevaba en brazos.

-Sí. –dijo asintiendo con la cabeza. De su mochila saqué una botella de agua de esas que llevan un pitorro para los niños y le di de beber, cuando terminó de beber, guardé la botella en la mochila y seguimos andando.

Cuando llegamos a casa no había nadie pero a la media hora o así llegó Izan. Estuvimos jugando con Lux hasta que Lou me llamó. Me dijo que acababa de salir de la reunión y le dije que estaba cuidando de Lux, dijo que ahora iba a tomar algo con los chicos al lado de donde habían hecho la reunión, pero que en cuando acabara vendría conmigo y con Lux.

Y así fue. Llamaron al timbre y miré por la mirilla.
 
-Lux, es el tío Boo. –dije girándome desde la puerta sonriéndole.
-¿Tío Boo? –lo buscó con la mirada. Abrí la puerta y ella nada más verlo se levantó de la alfombra contentísima y fue corriendo hasta él.- ¡Tío Booooo!
-¡Mi niña preciosa! –la cogió en brazos y le dio algunas vueltas dándole besos en la mejilla.

Se acercó hasta mí y me dio un beso. Pasamos el resto de la mañana los tres juntos, porque Izan se fue con Rocío y los demás trabajaban o tenían cosas que hacer. Comimos y después de comer Lux durmió la siesta mientras nosotros organizábamos cosas por internet de nuestro nuevo apartamento. Durante la siesta de Lux, Sam nos llamó para ver cómo se estaba portando la niña. Al final, surgió un inconveniente, la tía de Tom estaba peor así que Lux dormiría con nosotros. Bueno, en casa de Larry. Me fui con Mireia y Harry a su casa con Lux para que mientras Louis fuera a casa de Tom y Lou a coger cosas que la pequeña necesitaría ya que iba a pasar la noche con nosotros.

-Luuuuux, ven con el tío Harry. –gritaba Harry desde la cocina.
-Harry, ¿no ves que no sabe dónde estás? –le dije.- Lux, ven conmigo cariño. –me siguió hasta la cocina andando poquito a poquito.
-Ahora vamos a cenar chiquitina. –le dijo Harry. Me senté en una silla y puse a Lux encima de mis rodillas. Harry se sentó al lado y le dio de cenar. Ella se manchó toda la cara y él en vez de limpiarla le hizo una foto y la subió a Instagram hahahaha anda que… Cuando estábamos acabando de darle de cenar a Lux, Mireia bajó de ducharse y Lou llegó con las cosas de Lux. Mireia se puso a hacer la cena para nosotros y Lou preparó la bañera para darle un baño a Lux.

-Lux ven con el tío Boo. –le dio la mano a Lou y cuando llegaron a las escaleras ella quiso subir sola, pero Lou la ayudó para que a ella le fuera más fácil. Moría de amor viendo como todos los chicos se preocupaban tanto por ella y la querían tantísimo :’))))

Narra Louis
Subí con Lux arriba para darle un baño. Pero con espuma y todo ehh, muy bien todo para mi niña. Le hice múltiples tonterías y juegos mientras la bañaba. Cuando terminamos, la saqué de la bañera y la enrollé entera con una toalla. Cuando la sequé le puse su pijama que era un body con estampado print en blanco y negro. La cogí en brazos y bajamos al salón. Cenamos nosotros cuatro mientras Lux estaba en el sofá viendo dibujitos. Desde la mesa la controlábamos, estábamos muy cerca en realidad, a unos dos metros o así.

-Se ha dormido. –dijo Mireia mirando hacia el sofá.
-Sí… -dijimos nosotros con corazoncitos en los ojos como el muñequito de WhatsApp.
-Es adorable esta niña. –dijo Harry.
-Es la mejor. –siguió Louis.
-Voy a acostarla anda, terminar vosotros de cenar. –me levanté de la mesa, me acerqué al sofá, la cogí en brazos y la subí arriba a nuestra habitación.

Se desveló un poco así que me quedé con ella en la cama. Le hacía suaves cosquillas en la mejilla para que se durmiera bien. Al rato, cuando se durmió del todo, bajé con los demás, pero antes de bajar puse en marcha el aparato ese donde podíamos vigilar si se despertaba, lloraba o algo.

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sábado, 18 de mayo de 2013

CAPÍTULO 84



¡¡CHICOOOOOOOOOOOS AQUÍ EL CAPITULO 84!!

Esté será el último capítulo de este mes, porque el VIERNES ES EL CONCIERTO Y AAAAAAAAAAAHHHHH, tengo que adelantar deberes, estudiar y leer un libro… así que… no. No subiré hasta de aquí dos semanas o así.

Este cap os lo dedico a todos y sobre todo los que no habéis conseguido poder ir a TMHT.

        OS LOVEEEEEEEEEEO MIIIIIIIIIL
                ¡ESTOY MUY NERVIOSA!



Narra Paula
Mientras íbamos en busca de su coche, a Lou lo pararon algunas fans. ¡Quería llegar pronto al médico! ¡¡Necesitaba saber ya si estaba embarazada o no!!

-Ya estamos tranquila… -dijo entrando al parking del hospital.

No podía estar más nerviosa. Con las uñas no paraba de hacer ruidos dando golpes en mi móvil.

-Es por aquí. –dijo señalando un pasillo a la derecha.
-Nooo, es por allí. –señalé otro pasillo.
-Vamos a preguntar anda. –nos acercamos a recepción.- Perdone, una pregunta. –la recepcionista asintió con una sonrisa.- ¿Dónde está ginecología?
-Entráis por ese pasillo de allí -señaló uno. Ninguno del que dijimos nosotros hahahaha.- y la tercera puerta a la derecha.
-Muchas gracias. –dijimos a la vez.

Fuimos donde la mujer nos dijo y entramos en la sala. Nos sentamos en dos sillas que estaban libres. Había tres mujeres embarazadas. Embarazadísimas, vamos, que estarían a punto de dar a luz.

Miré a Lou con cara de asustada y me cogió una mano, la apretó fuerte, luego se acercó y me dio un beso de varios segundos en la frente.

En frente nuestra había una niña de unos siete u ocho años. No paraba de mirar a Louis. Más graciosa hahahaha. Cuando él la miraba ella se ponía roja y apartaba la mirada. Así todo el rato jajaja.

-¿Has visto que adorable? –me dijo al oído con una sonrisa.
-Sí… -sonreí mirándola.- Dile algo, seguro que sabe quién eres.

Pero antes de que él le dijera algo, la niña vino y se acercó tímidamente.

-Hola… -dijo roja.
-Hola ¿cómo te llamas, preciosa? –le dijo Lou.
-Caroline cariño, ven aquí y no molestes a estos chicos. –dijo la que supongo que sería la madre.
-No, no, tranquila. –dijo Lou inmediatamente.- No es ninguna molestia, de verdad.
-Oh claro que no. –dije yo.
-Caroline, ¿cuántos años tienes? –le preguntó Lou.
-Hoy he hecho siete años.
-¿Sí? –la niña asintió feliz.- Felicidades, eres muy mayor ya. –le acarició la mejilla.
-Me gusta mucho vuestro nuevo CD. –dijo sonrojada.
-¿Te gusta One Direction?
-Mucho.
-¿Quieres que te haga una foto con él? –le dije a Caroline. Ella asintió enérgicamente.
-Pero tú también. –dijo cuándo saqué mi móvil para hacer la foto.

Nos hizo la foto su madre y nos explicó que era fan porque su otra hija de dieciséis años no paraba de escucharlos y era súper, súper, súper fan, entonces a Caroline también le gustaban. Que mona jolines.

-¿Si haces la foto con tu móvil como la podré tener yo?
-Pues… si a tu mamá no le importa la subo a Twitter y así tú hermana Taylor podrá descargarla. –le preguntó a su madre y dijo que no le importaba.
-¿Paula Romero? –preguntó una chica joven en la puerta de donde estaba la consulta.
-Yo. –me levanté.
-Pasen por favor. –dijo y entramos.

Entramos y la chica nos dijo que nos sentáramos que ahora vendría el médico.

-¿Estás nervioso?
-Mucho más que eso. –puso una mano en mi pierna y yo puse una mía encima de la suya.
-Buenas tardes. –dijo un hombre sentándose en la silla del doctor.- Soy el doctor Campbell.
-Louis Tomlinson. –dijo él dándole la mano.
-A mí ya me conoce, doctor. –sonreímos y nos dimos la mano.
-Veamos… -dijo mirando mi historial en unas hojas que sacó de una carpeta marrón clarito.

Le expliqué que creía que estaba embarazada porque me hice un test de embarazo y dio positivo. Por eso y porque tenía un retraso de tres días. Que no era mucho, pero si el test dio eso… pues no sé.
Dijo que me haría una ecografía.

-Los test de embarazo de la farmacia no siempre son efectivos. –dijo el doctor Campbell.

Estábamos los tres mirando por la pantallita del aparato ese de hacer ecografías.

-¿Eso quiere decir que no está embarazada? –le preguntó Louis.
-Por suerte o por desgracia –nos miró a los dos alternadamente.- no.
-¿No? –preguntamos a la vez.
-No. –dijo negando con la cabeza.- Puedes limpiarte con la toalla esta. –me dio una pequeña toalla un poco húmeda y me limpié el gel de la barriga.

Acabamos con la consulta y salimos de allí. Fuera, todavía estaba Caroline con su madre, nos despedimos de ellas dos y salimos.

Bajamos con el ascensor hasta el parking y nos subimos al coche. Entramos dentro y nos miramos.

-¿Te hubiera gustado que sí? –me preguntó.
-No lo sé, sí, no… tal vez. ¿Y a ti?
-Pfff, no estoy seguro de lo que habría preferido pero bueno, todavía somos muy jóvenes, tenemos tiempo de tener cuatro o cinco hijos aún.

Lo miré levantando una ceja.

-¿Cuatro o cinco?
-Cuatro o cinco, sí. –dijo con una sonrisa bien orgulloso.
-¿Y no te puedes conformar como la gente normal y tener uno o dos? –dije riendo.
-¿Uno o dos? Nooo. Eso es de cobardes. –estallé en risas y me acerqué para darle un abrazo.
-¿Dónde te apetece ir ahora?
-¡A merendar!
-¿Te hace Starbucks? –me guiñó un ojo.- Hace mucho que no vamos.
-Vale, señorito valiente.

Arrancó y fuimos al mismo Starbucks de siempre.
Al llegar, él subió a la planta de arriba a coger sitio y yo me quedé en la cola para pedir y pagar.
Me lo pusieron todo en una bandeja y subí arriba. Lo busqué con la mirada y cuando lo vi me senté enfrente.

-No hay gente aquí arriba. –dije poniéndole delante lo suyo.
-Mejor.

Acabamos de merendar tranquilamente y luego fuimos a Hyde Park.

-De aquí poco daremos paseos como este pero con muy buen tiempo. –me dijo y después me dio un beso en la mejilla.

-¿Dónde vamos? –dije al ver que no íbamos dirección a ninguna de nuestras casas.
-Tengo una sorpresa para ti.
-¿Una sorpresa? ¿Cuál? ¿Y por qué?
-Pues no te lo digo porque es sorpresa… -me miró con cara de ‘’no te lo voy a decir hasta que lleguemos’’.- Y porque te quiero y no puedo esperar más.
-¿Esperar a qué? –paramos en un semáforo.
-Ahora lo verás, señorita soy-una-impaciente. –y me dedicó una de sus dñkfdsjha sonrisas.

Diez minutos después.

-¿Qué hacemos aquí? –pregunté mirando la fachada de un edificio.

Narra Louis
Estábamos parados en frente de un edificio que parecía ‘’antiguo’’ pero que en realidad, por dentro era TODO LO CONTRARIO.

Eran las seis y veinticinco, había quedado con el chico de la inmobiliaria a las seis y media.

Había pensado que por qué esperar hasta volver de la gira para poder irnos a vivir juntos si podíamos hacerlo ya.

-Louuu –me pasó la mano por la cara varias veces.- ¿qué hacemos aquí? –estaba delante de mí, parada, con los brazos en jarra. La cogí por la cintura y la atraje hacia mí, quitó las manos de sus caderas y las puso en mi pecho.
-En unos minutos lo sabrás. –le di un pico.
-Te paso la foto de Caroline por WhatsApp.
-Ayy sí, así la subo a Twitter.

Me pasó la foto por WhatsApp y la subí a Twitter. De título puse ‘’Hoy es el cumpleaños de esta preciosidad. Feliz 7 cumpleaños, Caroline xx’’.

-¿Me vas a decir ya que es lo que hacemos aquí parados sin hacer nada?
-Bueeeno, vale. Pero porque es casi la hora. –me miró con cara de ‘’¿la hora para qué?’’- He pensado que nos podemos ir a vivir juntos ya, que no tenemos que esperar hasta que yo vuelva de la gira. –sonrió.
-¿Y qué hacemos aquí?
-Porque ahí arriba –señalé con la cabeza el edificio que estaba a nuestras espaldas.- está el que puede que sea nuestro nuevo hogar.

Sonrió mucho más y me abrazó y me dio muchos cortos besos.

-Si sigues diciendo cosas así, al final conseguirás que me dé un ataque.

Sonreí por lo que dijo y la abracé fuerte, muy fuerte.
Esperamos unos pocos minutos más y Jake –el chico de la inmobiliaria- apareció. Era un chico de unos treinta y pocos años. El típico inglés rubio de ojos azules. Era muy simpático y siempre estaba sonriendo. La verdad es que era muy majo el chaval. 

-Buenas tardes, Louis. –me dio la mano.- Soy Jake Arthur. –le dijo a Paula y le dio la mano también.
-Paula, encantada. –le dijo ella, devolviéndole la sonrisa.

Charlamos unos escasos minutos sobre cómo iba el día y tal, y pasamos al edificio.

Desde ayer, Jake me pasó fotos de varios pisos y casas de toda clase por WhatsApp. De todas las fotos que vi, las de este ático dúplex me gustaron mucho más que las demás. Y estaba segurísimo que a Paula también le iba a encantar.

-Como veis, no tiene nada que ver la apariencia del edificio a cómo está por dentro. –efectivamente, por fuera no es que estuviese en ruinas pero no era ultra mega moderno y por dentro, ya era moderno. Había varios ascensores y una ventana donde estaba el conserje. Lo saludamos y subimos en el tercer ascensor. Jake puso una llave en el ascensor y llegamos al último piso.

Directamente, desde el ascensor entrabas en el salón del apartamento.

-Vaaaya. –dijo Paula mirando el gran salón.- Es muy bonito.
-Mucho. –dije observando todo el salón.

Jake nos enseñó toda la planta de abajo y la de arriba, luego nos dejó en el apartamento a los dos solos para que lo viéramos mejor y se marcó.

-¿Te gusta?
-Es sñfajdsfhñ. ¡Perfecta!

En la planta de abajo había un salón enorme, un baño, una cocina enooorme y una terracita. Arriba, había cinco habitaciones. Cinco. Las cinco eran perfectas. También había un baño, además de otro que había en la habitación de matrimonio. Había otra terracita que sólo se podía entrar desde la habitación de matrimonio y luego, subiendo unas escaleras, subías a lo que era como una buhardilla, dentro de la habitación también. En toda la casa entraba una luz espectacular.

A Paula se la veía encantada mirando cada rincón del apartamento.

-Entonces, ¿nos quedamos este, no? –dije acercándome hasta ella y pasando mi brazo derecho por su cintura.- Creo que tú cara al ver el apartamento lo dice todo, no hay por qué buscar más casas.
-A mí me gusta muchísimo, pero… -dejó de mirar el salón y me miró a mí.- ¿cuánto cuesta? Seguro que muchísimo.  
-Nada, no te preocupes por eso.
-¿Cuánto cuesta, Louis?
-Te he dicho que nada. –le cogí de la mano y nos montamos en el ascensor para salir ya de allí.

Se apoyó en una pared del ascensor con los brazos cruzados, mirándome seria, para que le diga el precio del apartamento.

-Quítame esa carita de enfadada. –me acerqué hasta ella haciendo un bailecito estúpido, haciéndola reír, y le descrucé los brazos cogiéndole de las manos. Le di un beso en el cuello, muy lentamente.

-Dímelo, pesad...
-Shhh, -la callé con un beso.- eso no es cosa tuya, es cosa mía.
-Hombre, si vamos a vivir junt… -la volví a callar con un beso.- Loui… -otra vez. Me reí de ver como se quejaba porque la interrumpía.

El ascensor se abrió y salimos de ahí. Nos despedimos del conserje y nos subimos al coche, que estaba aparcado en la misma puerta del edificio.
               
-Antes de ir a casa tenemos que ir a devolver las llaves a la inmobiliaria.

No dijo nada y solté una carcajada.

-Pero no me seas asiiiii. –dije haciéndole cosquillas.

Paramos de hacer el idiota, nos pusimos los cinturones y fuimos a la inmobiliaria.

-No hace falta que bajes, es solo un momento. –me desabroché el cinturón, cogí las llaves y salí del coche.

Narra Paula
Cuando Lou bajó del coche me puse a hablar por WhatsApp con el grupo que teníamos; We’re sexy and we know it.

Yo: Heeeeeyyyyy, sexyyy ladies √

Niall: ladies?? Eso es discriminación ¬¬

Zayn: Paulita, Pauliita, te vamos a excluir del ‘’equipo marmota’’ si nos excluyes del término ‘’sexy’’

Liam: Yo no pertenezco al ‘’equipo marmota’’ pero me indigno

Harry: yo no digo nada porque ya sé que soy sexy. MUY SEXY

Dani: Ohh ohhh, cuanta envidiiiia hahaha

Niall: hahahano, SOMOS SEXYSSSS

María: ……..

Rocío: ……..

Cris: Nosotras lo somos más…

Yo: soy la fundadora del ‘’equipo marmota’’ no podéis
excluirme… ahahahah √

Zayn: bueno, bueno… ya lo veremos

Harry: I’m sexy and I know it, I’m sexy and I know it            

Cris: Harry párate yaaaaa

María: Esooooo pesaaaado

Rocío: Harryyyyy, I’m sexy and I know ittt

Dani: Soy Harry y solo sé decir ‘’ I’m sexy and I know it’’

Yo: I’m sexy and I know it, I’m sexy and I know it √

Niall: I’m sexy and I know it

Liam: I’m sexy and I know itttt, I’m sexy and I know ittt

Harry: ENVIDIOOOOSOSSSS!! Mireiiiia diles algo

Mireia: I’m sexy and I know iiiiit

Estuve un rato más hablando con ellos por WhatsApp hasta que mi madre me llamó.

Le conté lo del ginecólogo y lo del apartamento. Sobre lo del apartamento dijo que Lou estaba loco hahahaha, pero que se notaba que me quería muchísimo. Lou estaba tardando mucho. Lo vi salir de la inmobiliaria con una carpeta en las manos, cruzó la calle y se subió al coche.

-¿Por qué tardabas tanto? –le pregunté cuando entró.

Se quedó mirándome con su sonrisa de pillo y no hablaba.

-Lou… ¿Qué pasa?

Sonrió mucho más y me entregó la carpeta.

-Espero que no sea lo que creo que es. –cogí la carpeta y miré los papeles.- ¡Louiiiiiis! ¡¿Por qué lo has hecho?!

Había comprado el apartamento. Él simplemente arrancó el coche y lo puso en carretera.

-P-pero… ¿Cuándo? ¿Cómo? 
-A ver, en realidad los papeles estaban casi preparados, sólo tenía que firmarlos y poco más.
-¿Cuánto cuesta?
-No te voy a decir eso… -me miró con su cara de ‘’bitch please’’.
-No vas a pagar el apartamento tu solo, tenlo claro.
-Ya lo he hecho y no quiero que pagues nada. –yo estaba que no me lo creía vamos.
-Claro que síii. –él soltó una carcajada.- ¡No te rías!
-¿Vamos a tú casa o a la mía? –dijo sin hacerme caso alguno.- ¿Ves? –lo miré.- ¿Te das cuenta que en nada podremos decir ‘’vamos a casa’’? –sonrió más que feliz sin quitar la vista de la carretera.
-Te voy a pagar un alquiler.
-Nooo.
-Síiii.
-Nooo.
-Síiii.
-Vale, me pagas con besos hahahahaha.

Fuimos a su casa al final.

-¡Ya estamos en casaaa! –gritó Lou mientras dejaba sus llaves en el recibidor de la entrada.
-Holaaa. –saludé yo al entrar y ver a Harry en el sofá.
-Hola parejita. –dijo en español.
-¿Qué haces? –le pregunté sentándome a su lado en el sofá.
-Pues estaba jugando a la Play peeeero yo solo me aburría… -me puso cara de pena como la de WhatsApp.
-Pero si te voy a ganar… ¿y aun así quieres jugar contra mí?
-JAJAJAJAJAJA te gano siempre. –dijo tocándome la cabeza como a los perritos.

Louis subió arriba para ducharse y llamar a su madre para contarle lo del médico de esta tarde y bueno, supongo que lo de la casa también.

Harry y yo nos pusimos a jugar al Fifa y buuuuuhhh, nos picábamos mucho.

Cuando Lou bajó cenamos y al poco nos pusimos a ver The X Factor.